Maestros

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Maestros de la tradición

Alguien puede alegar que el primer padre fue un simio, lo cual es una conclusión a la que se llega por inferencia. Sin embargo, si sigues esta deducción vas a descubrir que a su vez este simio también tuvo que tener un padre, el cual a su vez tuvo un padre, el cual tuvo un padre, hasta que llega el momento en que te das por vencido. ¡Más te vale rendirte, ya que esta línea de pensamiento te está conduciendo a una regresión infinita! O tal vez decidas que el primer padre fue alguien que nunca fue hijo. Solamente fue padre, al que llamamos el Señor.

Si vamos a asumir que el primer padre es el, entonces el primer gurú no debe ser alguien distinto a ese Dios. Y del Señor en adelante existe un linaje de estudiantes y maestros, llamado guru-sisya-paramparā.

En el linaje del Kriyā-yoga nuestro primer maestro es un yogui conocido por el nombre de Babaji Maharaj. Todo lo que rodea a Babaji esta envuelto en una capa de misterio. Se dice que es intemporal. Que se encarna cada vez que es necesario volver a encender la llama del Kriyā-yoga.

Dentro de las distintas escuelas de Kriyā-yoga existen distintas teorías sobre la vida de Babaji. Una de las más completas nos dice que a Babaji al nacer le pusieron de nombre “Nagaraj”, que significa “rey de las serpientes”, en referencia a la energia “kundalini”, nuestro gran potencial divino de poder y de consciencia. Según esta escuela, Babaji nació el 30 de noviembre del 203 d.C. en un pequeño pueblo de la costa conocido como Parangipettai, en Tamil Nadu, India. Su nacimiento coincidió con el ascenso (Nakshatra) de la estrella Rohini, la misma bajo la cual nació Krishna. El nacimiento tuvo lugar durante la celebración del Kartikai Dipam, el Festival de las Luces, la noche antes de la luna nueva del mes tamil de Kartikai. Sus padres eran unos Brahmines Nambudri (la elite feudal tradicional) que habían emigrado ahí desde la costa Malabar del lado occidental del sur de la India. Su padre era el sacerdote del templo local dedicado a Shiva.  Hoy en día es un templo dedicado a Muruga, el hijo de Shiva.

A la edad de 5 años Nagaraj fue secuestrado por un comerciante y llevado como esclavo a lo que hoy es Calcuta. Un rico comerciante lo compró, sólo para darle la libertad. Él niño se unió a un pequeño grupo de monjes errantes, y con ellos se convirtió en erudito en la literatura sagrada religiosa y filosófica de la India. Escuchando acerca de la existencia de un gran Siddha, un maestro perfecto, llamado Agastyar que vivía en el sur, hizo un peregrinaje al sagrado templo de Katirgama, cerca del punto más austral de Sri Lanka. Allí se encontró con un discípulo de Agastyar, cuyo nombre era Boganathar con quien practico meditación y estudio la filosofía de los Siddhas, durante cuatro años.

A la edad de 15 años Boganathar le envió a su propio gurú, el legendario Agastyar, de quien se sabía que vivía cerca de Courtrallam, en Tamil Nadu. Tras realizar intensas prácticas yóguicas en Courtrallam durante 48 días, Agastyar mismo se le reveló, y le inició en el Kriyā Pranayama. Él le mandó al muchacho Nagaraj que se fuera a Badrinath, en lo alto de los Himalayas, y que practicara intensamente todo lo que había aprendido, para convertirse en un “Siddha”. Durante los siguientes 18 meses Nagaraj vivió solo en una cueva practicando las técnicas yóguicas que Boganathar y Agastyar le enseñaron. Se convirtió en un Siddha, uno que se ha entregado al poder y consciencia de la Divinidad. Su cuerpo ya no estaba más sujeto a la devastación de la enfermedad y la muerte. Transformado, como un gran Siddha, se dedicó él mismo a la elevación de la humanidad.

Desde entonces Babaji ha seguido guiando e inspirando a algunos de los más grandes santos de la historia y a muchos maestros espirituales para que cumplan su misión.

“Mi adoración es de un tipo muy extraño. En este Ganges no se requiere agua. No se necesitan utensilios especiales. Incluso las flores son redundantes. En esta puja, todos los dioses han desaparecido, y el vacío ha emergido con euforia”.

En lo que coinciden todas las escuelas de Kriyā es en la historia del encuentro de Lahiri Mahasaya con Babaji tal y como es relatada en el libro “Autobiografía de un Yogui” de Paramhansa Yogananda.

Lahiri era el apellido de Schyama Charan Lahiri, que vivió entre 1828 y 1898. Mahasaya es un título en sánscrito y significa “magnánimo”. Lahiri Mahasaya era un contemporáneo de Sri Ramakrishna Paramahamsa

Siempre suave y humilde en contacto con los demás, recibió grandes poderes espirituales y asumió sus responsabilidades como hombre de familia.
A la edad de 33 años (1861) conoció a Babaji cerca de Ranikhet en el Himalaya, quien le reveló la antigua forma perdida de Kriyā-yoga y lo instruyó a iniciar cualquier buscador sincero que pudiera estar interesado. Lahiri Mahasaya obtuvo la más alta realización por medio del Kriyā-yoga. Pronto se hizo famoso y muchos discípulos vinieron a él. Enseñó Kriyā-yoga tanto a monjes como a laicos y así, una nueva corriente de Kriyā-yoga comenzó a extenderse por toda la India.

Aparte de sus obligaciones espirituales y su actividades familiares, asumió funciones en el área de la educación de la juventud, fundó grupos de estudio y participó activamente en la construcción de un gran escuela secundaria en el distrito de Bengalitola de Benares. Inició en Kriyā a miles de personas de todas las religiones y direcciones de fe, emprendiendo así un audaz ataque contra el sistema de castas de su época.

En el año 1886, 25 años después de su iniciación a través de Babaji, se retiró y, a partir de entonces, pasó la mayor parte de su tiempo en un estado de meditación silenciosa. El 26 de septiembre de 1895 dejó su cuerpo físico, pero no sin apelar a algunos de sus discípulos al día siguiente en una forma muy viva, más joven y más radiante, y habló con ellos instándoles a dar iniciación en kriyā a toda persona sincera en su práctica

Uno de sus discípulos más avanzados fue Priya Nath Karar, quien más tarde se hizo monje y fue conocido como Swami Shriyukteswar. Un gran astrólogo, él creo una forma de astrología a la que llamó Astrología Cósmica. Este sistema establece la relación entre los planetas, las estrellas estacionarias (naksahtras), los signos del zodiaco y los centros energéticos (chakras) situados en la columna vertebral. Esta astrología está, por lo tanto, en directa relación con la práctica del Kriyā-yoga.

Además, en su sed  de conocimiento estudio las bases de los distintos métodos de sādhana con vaishnavas, tantricos, shivaitas, etc… y fue capaz de encontrar las similitudes internas de todos los senderos. Inclinándose a los pies de sadhus y gurús, fue capaz de conocer los secretos de la práctica del conocimiento espiritual. Sin embargo enfatizaba en el hecho de que, aunque se conociesen todos los verdaderos senderos espirituales y se estuviera en compañía de verdaderos hombres santos de distintas sectas, nunca se debía perder el propio sendero indicado por tu gurú. Él solía decir “Siéntate con todos, escúchales a todos con respeto, recuerda que una gema puede estar oculta incluso en cenizas, pero afiánzate en tu propio sendero, afiánzate en la sādhana que te ha dado tu gurú. Solo entonces podrás probar el néctar de las diferentes flores y hacer una guirnalda con ellas”.

Aunque, como se ha dicho Swami Shriyukteswar probara las verdades de otros senderos siempre se mantuvo inamovible en la práctica del Kriyā-yoga enseñado por su Gurú. Día a día su conciencia se volvió cada vez más pura y radiante, consiguió las bendiciones de Brahman en la tierra del Samadhi y el río de su vida se unió con el océano del absoluto Satchitananda.

Las bendiciones de su Gurú eran evidentes en su natural y divina transformación. Estando absorto en su gracia, entrego todo a los pies de su Gurú y su Maestro viendo en su discípulo la luz del conocimiento divino, comprobó que este era una encarnación de dicho conocimiento y que daría luz a muchos otros.

Pashabaddho bhavet jivah pashamuktah sadashivah

El alma individual esta encadenada, libre de estas cadenas es el eterno Shiva.

Shriyukteswarji tuvo numerosos y brillantes discípulos, entre ellos, Paramhansa Yogananda, autor de la anteriormente citada “Autobiografía de un Yogui”. Él fue uno de los primeros yoguis Indios en venir al oeste. Residiendo en los Estados Unidos, tuvo un importante papel en la difusión del Kriyā-yoga en el mundo.

En octubre de 1920, el joven Swami Yogananda Giri (1893-1952) dejo la India para dirigirse ante el Congreso Internacional de Religiones Liberales en Boston, Massachussets. Su discurso sobre la “Ciencia de la Religión” fue tan bien recibido y ampliamente divulgado, que pasó el resto de su vida en los Estados Unidos, convirtiéndose en el primer líder espiritual indio en enseñar y vivir permanentemente en Occidente. Su destino y misión habían sido pronosticadas por el gran Babaji Maharaj, quien le dijo a su discípulo Lahiri Mahasaya en 1894, “En algunos años te enviaré un discípulo al cual podrás entrenar para la diseminación del yoga en Occidente. Las vibraciones de muchos buscadores espirituales de allá me llegan como una inundación. Percibo potenciales santos en América y Europa, esperando a ser despertados.” Este discípulo era Paramahamsa Yogananda, quien mas adelante escribiría el clásico Autobiografía de un Yogui, que presentó las antiguas enseñanzas de Kriyā-yoga (conocida como “la madre de todos los yogas” en India) en términos científicos, que atrajeron enormemente a la conciencia occidental que había evolucionado lo suficiente para recibir las enseñanzas completas de Kriyā-yoga.

Además de Yogananda, entre los discípulos de más alta realización de Shriyukteswarji, se encuentran: Swami Narayana Giri, su discípulo más cercano, Paramhansa Hariharananda, Swami Satyananda Giri y Sri Bhupendranath Sanyal.

En la tradición monástica de la India, el discípulo debe servir al maestro durante toda su vida. A través de este servicio obtiene de su maestro la enseñanza teórica y práctica, y al mismo tiempo también sus cualidades. De entre todas las formas de recibir conocimiento, el servicio al maestro es considerada la mejor y también la más difícil. Éste es el camino que Prabhuji decidio recorrer. Toda su vida dedicada a su incomparable maestro hasta su Mahasamadhi.

Prabhují nació en la familia Pradhan, en el pueblo de Naogaon, bajo la comisaría de policía de Sabang en el Oeste de Bengala. Durante su niñez su nombre era Kenaram, y fue criado en el pueblo de Bhisindipur, en el distrito de Khelna, al Oeste de Bengala, por dos tíos maternos llamados Ishwar Chandra Maiti y Sareswar Maiti. Ambos estaban casados. Sareswar Maiti y su mujer no tuvieros hijos, falleciendo él a la temprana edad de cuarenta años. Ishwar Maiti tenía una hermana pequeña llamada Allhadi, que estaba casada y vivía en Naogaon. Allhadi no tuvo hijos y enviudó pocos años después de su boda, trasladándose finalmente a Bhisindipur donde permaneció con sus hermanos. No tenemos información acerca de los padres de Kenaram. Normalmente en la India no se investiga el pasado de un monje. Uno puede preguntar por cualquier cosa menos por sus progenitores. Por este motivo no sabemos acerca de sus padres. Podemos deducir fácilmente que, si se crió con sus tíos, fue porque debió perder a sus padres siendo niño, aunque no podemos asegurarlo.

A la edad de seis o siete años Kenaram se trasladó a Bhishindipur para vivir con su tío, donde continuó con sus estudios. A los ocho años Kenaram fue a la Ganga Sagar Mela con su tía Allhadi. En aquel tiempo, esta celebración era un lugar de peregrinación muy famoso. Una vez en la Mela, Kenaram se perdió de su tía. Según recordaba Prabhuji este evento, alguien le llevó al campamento de Shriyukteswar, que se encontraba cerca del ashram de Kapil Muni. Kenaram comenzó a llorar; para calmarlo, Shriyukterwar le dio unos caramelos y le pregunto quién era. Tras escucharle, Shriyukteswar anunció su nombre por un altavoz de mano, de esos tipo “embudo”, solicitando que su tía pasara por allí a recogerle .

Camino a casa, Kenaram preguntó ansioso a su tía acerca del piadoso santo, y ella espontáneamente exclamó- ‘Ore Sarbonash! Armi to unake dhanyabad dite bhulegechhi’: “¡Oh Señor! Qué he hecho, he olvidado darle las gracias”. Contestó a las preguntas de Kenaram y le contó todo lo que sabía acerca del Swami, incluyendo que él era el más prominente maestro en Kriyā en toda Bengala, y que solía ir a la Mela cada año.

Aunque Kenaram volvió a casa, no pudo olvidar los momentos que pasó con Shriyukteswarji en su campamento. Mientras, en casa, Kenaram era forzado por su tío a realizar mucho trabajo, y a menudo recibía malos tratos de él. Kenaram repetía a su tía, “tu me perdiste y él me encontró (Shriyukteswarji), por lo tanto ahora soy su propiedad. Me resulta muy difícil seguir aquí de este modo” Una y otra vez Kenaram pedía a su tía que le llevase a su ashram.

A los doce o trece años, Kenaram dejó su casa y se fue directamente al ashram de Shrirampur, cerca de Howrah. Masima (masima significa tía) sabía que, inevitablemente, Kenaram se iría tarde o temprano en buscar de Shriyukteswarji, por lo tanto, ni ella ni nadie de la familia salió en su busca. Después de unos días, Masima fue a Shrirampur para dar sus bendiciones a su sobrino y desearle éxito en el divino camino.

Tras escuchar atentamente a Shriyukteswarji, Kenaram se rindió a los pies de su maestro para servirle de ahí en adelante. A esa temprana edad, el maestro inició a Kenaram en Kriyā-yoga. Kenaram estuvo en Shrirampur con su maestro alrededor de dos años. Después se trasladaron a Puri, a Karar Ashram, donde Kenaram permaneció durante veinticinco años aproximadamente. Tras tomar Sanyas, Shriyukteswar le dio el nombre Swami Narayana Giri y lo convirtió en su secretario.

Jamás trató de aprovecharse de su privilegiada posición al lado de su gurú. Un discípulo normalmente espera convertirse en maestro algún día, mas el solía decir: “Siempre seré feliz de ser tu discípulo y servirte; no deseo convertirme en maestro y alejarme de ti”. Incluso después del Mahasamadhi de Shriyukteswarji no quiso iniciar a nadie. Sólo si algún verdadero buscador con un serio deseo de conocer el Kriya yoga solicitaba su atención con insistencia, entonces sí que lo consideraba, y acababa dándole la iniciación.

Él solamente tuvo unos diez discípulos en su vida. Solía decir que un auténtico discípulo vale más que iniciar a miles. Con frecuencia usaba un dicho muy común en Bengalí:

“Guru mile lakh lakh, shishya mile ek”;

“Hay cientos de miles de maestros, pero es extrañísimo encontrar un solo discípulo verdadero”

Shriyukteswarji era particularmente estricto, por lo que se hacía realmente difícil permanecer con él por mucho tiempo. Sin embargo, Swami Narayana decía que su maestro era un león entre los yoguis. La mayoría de sus discípulos no podían cumplir con sus requerimientos, siendo incapaces de seguir las normas establecidas. Swami Narayana fue el único que aceptó sin fallo alguno la estricta disciplina, y el único que permaneció a su lado hasta el final.

Kriyā-yoga, que es bien conocido en India, se ha expandido considerablemente en Occidente desde que en 1920 llegara Yogananda a los Estados Unidos. La transmisión del Kriyā-yoga ha continuado sin interrupción desde entonces. Muchos maestros han venido y siguen viniendo a los países occidentales a enseñar Kriyā-yoga en su forma original para que pueda llegar a todo el mundo. Hoy en día, Swami Shankarananda Giri transmite sus enseñanzas del mismo modo en que las recibió de sus maestros a todas aquellas personas que deseen recibir instrucción en este camino como medio de evolución espiritual.

Swami Shankarananda Giri Nació en 1946 en la provincia India de Orissa, fue iniciado en la ciencia de kriyā-yoga a la temprana edad de 12 años, trasladándose a vivir poco después al ashram de Swami Shriyukteswar, el Karar Ashram, en Puri.

A través de su vida ha experimentado cada paso de las enseñanzas del Yoga. Enseña kriyā-yoga desde el año 1974.

Swami Shankarananda fue muy afortunado al tener la posibilidad de servir a muchos maestros de Kriya-yoga (Brahmachari Sushilanardaji, Swami Sevananda Giri, Swami Vidyananda Giri, y Swami Satyananda Giri), y algunos de ellos quisieron hacerle su sucesor (Prakash Bramhmachari, Swami Atmananda Giri – quien fue el secretario de Yogoda Satsanga Society). Sirvió a Swami Hariharananda Giri durante unos 30 años con quien trabajó activamente como su mano derecha en la difusión del mensaje del Kriyā-yoga en la India y en el extranjero durante 13 años (1974 – 1987). Debido a algunos cambios introducidos por su maestro en el método de la enseñanza, comenzó a trabajar independientemente, manteniendo la técnica en su forma original. Algunos antiguos discípulos de la India y el extranjero que habían sido iniciados en Karar Ashram, Puri, en los años 60, estaban en contra de dichos cambios en el método de enseñanza y quisieron que él continuase enseñando de acuerdo al método tradicional. Desde entonces se han creado muchos centros en la India y el extranjero y se mantienen gracias a su activo apoyo y participación.