Ganesha

24 febrero, 2017

 

En el calendario lunar del hinduismo, chaturthi el 4º tithi (día lunar) esta dedicado a Ganesha. En el mes de Magha (enero/febrero), después de la luna llena, chaturthi a caído en martes lo cual le convierte en un muy auspicioso día para recordar a esta deidad. Es importante entender que, aunque en el Hinduismo conviven miles de dioses y diosas estos no son más que imágenes, atributos, cualidades del único Dios, Consciencia, Existencia, la causa material y eficiente de la creación. Las deidades son una ayuda para que nosotros podamos percibir lo que no se puede percibir, le demos forma a lo que no la tiene, atributos a quien está libre de ellos.

Dicho esto, La manifestación de Dios como Ganesha es una de las más queridas en el mundo hindú y de las que más simpatía despierta fuera de este. Las cualidades de Ganesha son las de la sabiduría y la maestría de eliminar los obstáculos. Dando la indicación clara de que es la sabiduría la que ayuda a solventar y resolver dichos obstáculos. Reflejo de esto hay una historia sobre Ganesha que nos habla sobre Él y su hermano Murugan, también conocido como Karttikeya o Skanda. Muruga es un Dios de la guerra y por lo tanto está conectado a Marte. Marte es el regente de la mente en el Chakra Manipura. De esa mente en la que solemos ir con el piloto automático mientras mantenemos un pensamiento errático, añorando, recordando, deseando, planeando otras cosas, otras vidas, otras experiencias. Esa mente que reacciona ante las situaciones o las personas y que ocasiona en muchos casos nuestro arrepentimiento por dicha reacción. La mente impetuosa, reaccionaria.

Bien, un día que estaban jugando Ganesha y Murugan, su padre, Shiva, les invito a competir en una carrera para ver cual de los dos daba la vuelta la mundo más rápidamente. Murugan reacciono empezando a correr velozmente sin importarle los obstáculos, saltando montañas, cruzando mares, luchando…

Por su parte Ganesha, se encaminó hacia su padre y dio vueltas alrededor de Él. Siendo su padre la causa material y eficiente de la creación, Ganesha daba vueltas alrededor de todos los mundos. Por supuesto la carrera la gano Ganesha.

Esto es un ejemplo de la forma en la que entendemos la vida, nos creemos en la necesidad de enfrentamos a ella, estamos en una lucha constante contra todo, contra todos e incluso contra nosotros mismos. Esto ocasiona que alguna veces las cosas no salgan siempre como nosotros deseamos, lo que nos irrita y además la lucha nos cansa, nos agota, y lo utilizamos para quejarnos, quejarnos de los demás, del trabajo, del tiempo, de nuestro cuerpo. Parece que todo está en contra nuestra y nos enfadamos, estresamos, agotamos, enfermamos…

En esta feria ñoña en que se ha convertido la espiritualidad, la mente es el patito feo al que echamos la culpa de todo, y la verdad es que la mente es la que nos mete en el problema, pero también es la única que nos pude sacar del él. Se nos dice que la mente es fría y mala, algo a extirpar, mientras que el corazón es la solución. Pero ese aspecto que se atribuye al corazón, ese amor que mueve el universo, es desarrollado por la mente y no por el corazón. Cuanto más conoces algo más lo comprendes y por lo tanto más lo puedes amar.

La propuesta de Ganesha es la de utilizar el discernimiento (que para eso lo tenemos) en pro del auto-conocimiento, que es la forma de sabiduría más elevada. No te engañes, este conocimiento no elimina los obstáculos o problemas que se suceden en la vida, pero te da una referencia, un punto de vista desde el cual el obstáculo se convierte en oportunidad. Oportunidad de aprendizaje, de crecimiento, de avance.

 

Práctica

Hay una técnica de meditación basada en esta historia de Ganesha. Antes que nada, entiende que la meditación no nos va a dar ese auto-conocimiento necesario, pero si va a aclarar la mente y a eliminar sus distracciones para que puedas alcanzarlo.

Es una técnica muy sencilla. Siéntate en una postura cómoda pero erguida, en un cojín, en un banquito o en una silla. Centra tu mente en el contacto de la respiración en las fosas nasales, esa sensación fresca de la inhalación y cálida de la exhalación, ahora intenta llevar esas sensaciones al interior de tu cabeza, al centro de tu cerebro, observa que la respiración es el vehículo para que tu mente comience a girar alrededor de un punto, de un centro, de un vacío en el interior del cerebro. De la misma manera que Ganesha giró alrededor de Shiva. (A esto se le llama pradakshina y se realiza girando alrededor de una deidad, de una persona o de un templo) El giro siempre se hace dejando el lado derecho de tu cuerpo cercano al objeto del culto. En nuestra meditación el giro se realiza desde el entrecejo hacia la derecha y hacia atrás al inhalar y desde detrás hacia la izquierda y al entrecejo al exhalar. Sin animo de predisponerte, es posible, que cuando lleves unos minutos realizando esta técnica notes que no hay una distinción clara entre el movimiento y la quietud. Percibirás y sentirás que tú eres el centro, el vacío alrededor del cual tu mente y respiración giran. Quédate hay, consciente de ese espacio, observando atento que tu no eres aquello que observas, tu cuerpo, tu respiración, tu mente. Tu eres Shiva.

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