El Yoga como terapia

26 enero, 2018

Leyendo el libro Ayurveda y mente del Doctor David Frawley me he encontrado con distintas afirmaciones afines a la dirección e indicaciones de como entendemos en la Asociación Atmana, el Yoga Terapéutico. En él, Frawley hablando del equilibrio entre salud y enfermedad, comenta que ” Se puede decir que siempre estamos enfermos, ya que la vida misma es transitoria e inestable. Siempre hay alguna enfermedad manifestándose en nosotros, sobre todo debido a los cambios de clima o al proceso de envejecimiento. Cada criatura que nace deberá morir en algún momento (aceptar esto es el mayor factor de curación). La salud es una cuestión de ajustes continuos como los de un barco antes de salir a navegar. Por eso, no puede ser alcanzada de manera permanente ni tan siquiera puede ser alcanzada y luego olvidada, debe ser una ocupación constante.” Y por ocupación, entiendo, que no se refiere a algo que tenemos que hacer sino a algo en lo que tenemos que estar, observar, ser conscientes, por eso continua diciendo ” el máximo nivel de salud es el desarrollo de la conciencia. Este requiere un enfoque espiritual de la vida, incluyendo la práctica de la meditación. Ser saludable es ciertamente importante pero estar sano no es un fin en si mismo. No basta con gozar de una vida larga y tener mayor energía para realizar las cosas que queremos. Debemos averiguar en qué estamos gastando nuestra energía y por qué. La condición cualitativa de nuestra conciencia es el verdadero fruto de todo lo que hacemos. Es nuestra expresión final, la esencia de nuestro Ser profundo. Nuestra conciencia es la única cosa que podemos llevarnos al morir. Puede seguir creciendo aún cuando el cuerpo y la mente inician el proceso de deterioro y es nuestra mayor ayuda en el proceso de envejecimiento.” Aquí coincide plenamente con lo que las enseñanzas del Yoga vienen impartiendo desde hace miles de años. “Todos los problemas surgen por la carencia de una verdadera conciencia que no es simplemente falta de información, sino una falta de comprensión del lugar real que ocupamos en el universo. O deberíamos decir del lugar que el universo ocupa en nosotros.”

Todo el universo, incluyendo todos los seres humanos, (los que nos caen bien y los que nos caen mal) son parte de nuestro propio Ser. Toda la creación no es más que una forma distinta de nosotros mismos. Formamos parte de una misma conciencia. No quiero decir que tu conciencia y la mía sean iguales. Digo que son la misma cosa, la misma entidad manifestándose a través de formas y mentes diferentes.

Somos como las diferentes ramas y hojas de un mismo árbol. La verdadera conciencia consiste en reconocer la unidad a través de la cual podemos trascender nuestras limitaciones personales y entender el Ser como el Todo. Esta es la última meta del Yoga, liberarnos de todo sufrimiento. La verdadera conciencia es la cura definitiva de todos los trastornos psicológicos. Comprender, por fin, tu verdadera naturaleza. Pero para entenderlo, primero debemos llevar a cabo una introspección de la mente y sus funciones. Tenemos que empezar desde donde estamos. En esta dirección y desde ese punto comienza nuestro viaje.

Como decía la Orquesta Mondragón “Viaje con nosotros” en este vehículo que el yoga terapéutico pone a nuestra disposición. De equipaje no necesitas adquirir nada, solo tu cuerpo, tu respiración, tu mente y una buena aptitud.

 

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