Asana

10 marzo, 2017

 

Asana es el nombre que reciben las posturas que se realizan durante la práctica del Hatha-yoga. En los aforismos de Patanjali, uno de los textos más influyentes en el Yoga, se enumeran ocho pasos o miembros, necesarios para la consecución, para el objetivo del yoga, que no es otro que conseguir el control sobre las fluctuaciones de la mente.

Patanjali hablando de asana nos dice sthira sukhan asanam

sthira: firme, fijo, regular, estable

sukham: felicidad, comodidad

asanam: posturas, poses, asiento

 

la postura debe ser estable y cómoda.

 

Parece claro, ¿verdad?

Observa que asana también significa asiento y aquí es donde en nuestras clases, en nuestra forma de entender asana ponemos el acento, porque entendemos que para realizar una asana, debemos dar “asiento” a esos aspectos de nuestro ser, en donde enfocamos nuestra práctica en la esterilla. Así en cada asana buscamos asiento para nuestro cuerpo, nuestra respiración y nuestra mente.

 

Asiento para nuestro cuerpo significa que este debe sentirse estable (sthira) y cómodo (sukha). Esta palabra sukha era traducida antiguamente como “espacio útil donde se introduce el eje de las ruedas de un carro”. Su contraria es la palabra duhkha o “espacio insuficiente, incomodo” y que los budistas utilizan para referirse al sufrimiento. De ahí que en la asana es necesario encontrar ese espacio útil y cómodo, independientemente del esfuerzo, la torsión o el equilibrio que exija dicha asana. Así la asana debe ser amplia y extendida. Siempre escucha y respeta las indicaciones de tu cuerpo en ella. Modelando la postura lo necesario para encontrar ese asiento cómodo. En este aspecto nos vale el símil de la escritura. Todos sabemos como se dibuja la letra A, pero cada uno la escribimos de forma diferente. De la misma manera cada cuerpo interpreta la asana de forma distinta, salvaguardando la fisiología de sus estructuras, la alineación de las articulaciones.

 

Asiento para nuestra respiración. Igual que para nuestro cuerpo, la búsqueda de comodidad en nuestra respiración nos enseña que la postura no debe entrecortarla o suspenderla de forma involuntaria. Ese espacio que creamos en nuestro cuerpo facilita una respiración amplia, profunda, completa. Si encontramos en la asana dificultad para respirar en ella, puede significar que, o nos estamos excediendo en el esfuerzo, o aún no estamos preparados para esa asana. Paciencia y humildad te ofrece el asiento de tu respiración.

 

Asiento para tu mente porque en todo el proceso, se debe centrar en cada señal de tu cuerpo y respiración. Si durante la asana tu mente divaga no estas practicando yoga, estas haciendo gimnasia. Es vital cultivar la actitud y la motivación para centrar la mente en lo que esta ocurriendo en ese asiento, en esa postura, en esa respiración. Así la mente realiza que cada asana es un recipiente que utiliza un nombre y una forma para expresarse, para ofrecer un conocimiento, un significado manifestado en el silencio de la asana.

Durante la secuencia, como en la vida, tú utilizas un numero de recipientes con nombres y formas diferentes e incluso contrarias, pero el contenido de todos esos recipientes no varia, no cambia, se mantiene imperturbable, observando, presente. En el cuerpo, la respiración y la mente se siente un estado de puro gozo al reconocerse en lo que llamamos Alma. Ese es el mayor regalo que ofrece la asana.

 

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